martes, 25 de agosto de 2009

Antonio.


Un hombre de camisa blanca, pantalones negros ajustados y sombrero se ha sentado en un banco de la calle, ahora vacía. La noche que le acompaña escucha todos sus pensamientos mientras juguetea con un clavel que lleva entre sus finas manos, la cordura me recuerda que esa flor no pudo nacer ahí, entre las manos de un hombre ya entrado en años, con todos sus inviernos y quizás alguna primavera.
Se sienta como las personas que lo han intentado todo, que lo han visto casi todo, y que han logrado casi nada.
Antonio es un bailaor de flamenco, aunque en el barrio es más conocido como don nadie, fracasado o pobre infeliz.
Esta noche Antonio, tu pelo negro y brillante dejará ver por fin tus ojos de gato andaluz, orgulloso, dorada tu piel por un sol que no siempre ayuda a pasar el día…pero la noche…la noche es tuya Antonio.
Las farolas son ahora las hogueras que veías en tus sueños.

-No!
Una y otra vez no!, te repites a ti mismo, estas harto de hacer el ridículo ante nadie y el suelo cada año que pasa está mas duro.
¿Cada año que pasa está más duro verdad? Pero esta noche Antonio…. hazlo por mí esta noche….
- No lo haré, ni por ti ni por nadie más.
Antonio deja caer el clavel al suelo acompañado de una cuna de lágrimas de decepción, incluso las lágrimas han perdido su salero andaluz ¿verdad Antonio? Pero esta noche Antonio…
- ¿¡Que pasa esta noche!? Es una noche como otra cualquiera.
Silencio en la calle…que se callen todos…Antonio llora.
Antonio esta noche…
Se levanta el artista…medio encogido…poco a poco llena de aire el pecho, nunca el oro de sus cadenas tuvo tantos quilates.
Tres respiraciones profundas…Y empieza el baile…el clavel…el único que paga la ira que desata Antonio y sus pétalos vuelan jugueteando con su camisa. Tendríais que haberlo visto, no era él, era la magia quien movía sus manos, desenfrenado en plena noche, las farolas claro, las hogueras….los adoquines de la calle esforzándose en hacer ruido como el mejor de los escenarios, ¡y que ruido!…la gente se despierta y sale a la ventana, el rumor se corre, hay un loco en la calle Desengaño bailando flamenco como si fuera su último baile.
Llueven claveles de los balcones, Antonio no para, sus ojos en blanco y su sudor frío lo mantienen en pleno estupor…Que le pasa a Antonio…baila como un loco…y es que… la cordura nunca ha bailado flamenco.

2555


Me escondo y lo sabes, he intentado engañarte con cada metáfora de mis versos, con cada uno de mis sarcasmos lo he intentado, y siempre acabas encontrándome, ya no se cuantos sinónimos de escapar me han utilizado…

Somos los dos cantos de la misma moneda, tantas veces te he tirado al aire esperando no encontrarte…y siempre que mi mano vuelve involuntariamente a mi bolsillo, estas otra vez ahí, retándome y a la vez arrastrando mi ánimo de olvidarte por el mismo suelo que decidiste no pisar.

Haces lo que te da la gana, vienes y vas, recorres el filo de mis sentimientos como los gatos recorren los tejados, siempre por la noche, y como si fueran tuyos.

Sabes que este texto vuelve a ser mi exilio, mi puerta con cerrojo. Se que si giro la cabeza estarás apoyado en la pared, con los brazos cruzados, mirando al suelo con tus ojos negros.

Se que vas a volver, porque cada vez que me prometo que no volveré a huir…se me cruzan los dedos en la espalda. También se que mientras me queden analogías donde esconderme nunca seremos la misma persona.

Algún día conseguiré encerrarte en una cárcel de pronombres, con barrotes de miles de adjetivos, con versos como celadores, rimas como ventanas que arrojen algo de luz a tu triste vida. Y seré yo el que vaya a visitarte por las noches, con la pluma como única llave de una celda que solamente yo podré abrir, y reflejado en cada gota de tinta que moje mi papel, sabrán que atrapado detrás… estarás tu.