La culpa fue de la maldita escalera, esa escalera vieja y retorcida, que dejó que te fueras… Y desde entonces no he vuelto a hablarle, lo prometo.
Pero si vuelves…perdonaré a la escalera, a las ventanas que me escupían el relente en las pupilas cuando el sol se cuela por las persianas, perdonaré a las alfombras que llenaron de polvo la estancia…recordándome el tiempo que invito cada día, y que día a día rechaza mi oferta de dejarnos atrás.
No perdonaré al tiempo, ni al polvo, ni siquiera perdonaré la nota que me escribiste ni la pluma que utilizaste, ni siquiera perdonaré las palabras que usaste…Me voy.
No pienso perdonarles, a ninguno.
ta ha faltado un: jum! :P
ResponderEliminarun poquillo rencoroso sí que eres eh