Soy un hombre de posguerra
Y vivo del día a día,
Solo lo que Dios quiera
Mis manos las mece el viento
Cuando no tengo que comer...
Engañado tengo al estómago
Tragando por trozos mi aliento
No grito consignas
No miro hacia fuera.
Y cuando me equivoco
Y dejo que esto me duela,
Como las tengo vacías…
Hago música con las cazuelas.
Las mañanas de mayo no las quiero vivir
Prefiero perderme por el camino
Y lo que no consiga sostener el aire
Que lo haga el alambre de espino.
No hay comentarios:
Publicar un comentario